4 razones por las que vender tus servicios se te hace cuesta arriba (y cómo resolverlas)

vender servicios online

Vender es un acto de generosidad

¿Te cuesta vender tus servicios? No eres el único 🙂

Hace un tiempo envié una encuesta a mis suscriptores en la que les pregunté cuáles son las principales dificultades a las que se enfrentan cuando se trata de vender sus servicios de coaching, consultoría o formación. De acuerdo con las respuestas que recibí, estas son las cuatro dificultades más comunes:

1. Falta de confianza en ti mismo

Sí, ya sé lo que estás pensando. Acabo de empezar este post y ya te lanzo a la cara que puede que no confíes en ti mismo lo suficiente. A nadie le gusta que le digan eso, lo sé, pero no salgas corriendo aún, déjame explicarte por qué es importante empezar por aquí, y luego me lo discutes en los comentarios, ¿vale?

Partamos del concepto más amplio de lo que es “vender”. En su libro Vender es Humano, Daniel Pink sostiene que en nuestro día a día estamos vendiendo todo el tiempo: le “vendemos” nuestra opinión a nuestro jefe o nuestra pareja, negociamos con nuestros hijos, intentamos convencer a un vendedor para que nos haga una rebaja… todo ello es vender, que tiene más que ver con “vender-se”.

Cuando no confiamos en nosotros lo suficiente, es natural que nos sintamos incómodos vendiendo. La falta de confianza contigo mismo te puede llevar a pensar que no mereces vender.

Si te falta confianza en ti mismo, te propongo el siguiente ejercicio:

Ejercicio para aumentar tu confianza en ti mismo

Anota en un papel todos tus logros, desde que tienes memoria. Ningún logro es demasiado pequeño como para no entrar en la lista. Desde aprender a andar hasta aprender a conducir, desde haber obtenido un título hasta conquistar a tu pareja: ¡apúntalos todos!

Cuando los hayas apuntado, repasa la lista. Reconoce cada uno de tus logros. !Siéntete orgulloso/a!

2. Falta de confianza en tu producto o servicio

La otra cara de la moneda es la falta de confianza en tu producto o servicio: si no confías al 100% en lo que estás ofreciendo, no estás siendo totalmente coherente contigo mismo.

Vender es un acto de generosidad hacia nuestra audiencia. Estamos poniendo a su alcance la respuesta a una necesidad apremiante que tiene. Pero si no estamos totalmente seguros de que eso que estamos vendiendo es beneficioso para nuestro público, el acto de vender se desvirtúa, se convierte en una transacción sin alma. No es de sorprender que en este caso te cueste vender. Si no confías en lo que estás ofreciendo, es obvio que no serás capaz de transmitir esa confianza a tu cliente. Y si lo haces, lo estás engañando. Estoy segura de que eso no es lo que quieres.

En este caso la solución es trabajar en mejorar tu producto o servicio. Pero, muchas veces nuestra percepción no está ni siquiera relacionada con la calidad real de nuestro producto o servicio. A veces lo que estamos ofreciendo es muy bueno pero no confiamos en ello. Lo mejor en estos casos es que otra persona lo revise y te dé su feedback. Puede que te sorprendas 🙂

3. Falta de claridad

Un tercer problema sería la falta de claridad en relación con tu producto o servicio y con tu audiencia. Esto está relacionado con no conocer lo suficientemente bien a tu audiencia y no tener del todo claro cuáles son sus problemas y de qué manera les puedes ayudar a resolverlos, o, no tener lo suficientemente claro cuál es el beneficio de tu producto o servicio, qué es lo que realmente estás vendiendo.

¿Tienes claro cuál es esa solución? ¿Cuál es el problema que estás ayudando a resolver? Si no lo tienes claro te va a costar mucho transmitir los beneficios de tu producto o servicio y responder a la pregunta que se hace cada posible cliente: ¿Por qué debo invertir yo en tus programas, en tus productos o servicios? ¿Qué beneficio voy a obtener? 

Asegúrate de que eres capaz de responder estas preguntas con total precisión y ya habrás ganado una parte importante de la batalla.

4. Falsas creencias en torno al acto de vender

Muchas personas relacionan el acto de vender con presionar o engañar. Otras sienten que “no es digno” vender. Todas estas creencias son falsas y están relacionadas con ideas erróneas acerca del dinero. 

Nos han dicho que el dinero corrompe, que no crece en los árboles, que hay que trabajar duro para conseguirlo, que es sucio… ¡No es de extrañar que nos cueste pedir dinero a cambio de nuestros servicios!

Cambia el chip. Vender es un acto de generosidad. Es poner al alcance de tu público la solución que necesita. Ni más ni menos. Vender es, simplemente, transmitirle a ese posible cliente la verdad: los beneficios de lo que estamos ofreciendo y por qué los necesita. Y luego, dar un paso atrás, metafóricamente hablando, y esperar que esa persona tome su decisión. Es así de sencillo.

¿Quieres vender tus servicios de una forma empoderada, auténtica y segura?

Mi programa de 4 semanas “Cómo vender sin sentir que estás vendiendo” puede ser la solución que buscas.

Apúntate a la lista de espera y sé el primero en enterarte de la próxima convocatoria:

 

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