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Las historias que nos contamos

Podcast #42: Cambia las historias que te cuentas y cambiarás tus resultados

Agentes de Transformación Online Podcast

Cuando yo tenía 10 años nos fuimos a pasar un año a Londres.

Fue un año maravilloso, en el que estudié en un colegio que me encantó, hice amiguitos, conocí la nieve (viniendo del trópico, esto fue un gran acontecimiento!), y hasta viajé con mis padres a Escocia y mi papá condujo en medio de una tormenta hasta el mismísimo Loch Ness, porque yo quería ver al monstruo (y no, no quiso aparecer, el muy maleducado.

De Londres me traje mi inglés, un gran interés por la observación de pájaros y por la lectura, y el principio de una gran curiosidad por conocer otras culturas y viajar.

Pero, cuando volví a mi antiguo colegio en Caracas, me llevé una sorpresa muy desagradable. A mis 11 años yo era aún una niñita de columpio y tobogán, que quería jugar y subirse a los árboles. Estaba emocionada de ver a mis antiguas amigas, pero las encontré muy cambiadas. Ya habían entrado en la preadolescencia, y hablaban de chicos, de peinados y de moda. Estaban irreconocibles.

Yo no recordaba el profundo impacto que esto tuvo sobre mí hasta que salió en una sesión de terapia de liberación emocional hace unos años, y reviví el miedo, el dolor y la confusión de la niñita que fui. Porque en ese momento tomé la única decisión que podía haber tomado a esa edad: crecer antes de tiempo para ser aceptada por el grupo.

Y así, sin ninguna preparación previa, sin transición, sin nada, me vi de pronto entrando de lleno, aunque muerta de miedo, a ese mundo desconocido de la pubertad. Y me vi hablando de chicos cuando aún no me interesaban, y peinándome a la moda cuando todavía (en secreto) jugaba con muñecas.

La historia que empecé a contarme entonces era que yo no podía ser yo.

La historia que empecé a contarme entonces era que, si quería ser aceptada, necesitaba convertirme en otra persona.  

Y lo olvidé, con el tiempo olvidé todo ello. Olvidé el dolor y el miedo. Y olvidé quién era yo realmente. Olvidé que estaba interpretando un papel, y que yo en realidad no era el personaje.

Y el personaje creció conmigo. Aprendió a pasar desapercibido, a no expresar su verdad, a usar palabras ajenas porque no confiaba en las propias.

Con ese peso viví hasta mis cuarenta y pocos. Y no entendía por qué todo era un esfuerzo sobrehumano, por qué me costaba tanto alcanzar mis metas, por qué necesitaba trabajar el triple que los demás para conseguir unos resultados pobres.

Porque claro, vivir intentando ser otra persona es un desgaste. Es una tremenda pérdida de energía.

Las historias que nos contamos

Todos hemos vivido situaciones que nos hemos explicado a nosotros mismos según nuestra propia interpretación. Pero nuestra interpretación no deja de ser eso: una interpretación, una historia.

Sin embargo esas historias se quedan alojadas en nuestro subconsciente y funcionan como si fueran programitas informáticos que operan en segundo plano, sin que seamos conscientes de ello.

Es por eso que a veces obtenemos resultados opuestos a los que queremos, a pesar de tomar las acciones «correctas». 

Si quieres cambiar tus resultados, cambia las historias que te cuentas.

Mi camino empezó cuando me observé a mí misma en un webinar y con gran sorpresa me di cuenta de que la que hablaba no era yo. De que aquellas no eran mis palabras. De que me importaba un bledo el tema de marketing del que estaba hablando. 

Y entré en pánico, porque se suponía que aquel era mi trabajo, ¿a qué me iba a dedicar entonces?

Buscando respuestas, me encontré de pronto en aquella sesión de terapia rememorando este recuerdo de mi infancia que había quedado completamente enterrado en mi memoria durante más de 30 años. 

Todo cambió cuando empecé a contarme una historia distinta

Tras haber descubierto aquella creencia de que yo tenía que ser otra persona para ser aceptada, todo empezó a ponerse en su sitio. Y empecé a practicar usar mi propia voz. Al principio fue raro, pero con el tiempo se hizo natural, y con ello vino mi total, incondicional aceptación de mí misma.

Los resultados pronto se vieron reflejados en mi vida.

Las cosas dejaron de resultarme tan difíciles, encontré mi verdadera vocación como maestra espiritual, mis ingresos aumentaron, y sobre todo, empecé a disfrutar de ser quien soy como nunca antes.

Todo eso es posible para ti también si cambias las historias que te estás contando.
 

Te cuento cómo cambiar has historias en mi próxima masterclass gratis

Te invito a mi próxima masterclass gratuita, «Cambia las historias, cambia tu vida». Aprenderás las herramientas que yo uso para identificar y cambiar mis historias, ¡y además te llevarás un gran subidón de energía! 

Fecha: Jueves 14 de Mayo
Hora: 20.00 hora peninsular española (GMT + 2)

 

(Foto de Simon Matzinger en Pexels)

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