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Salta y la red aparecerá

Ser y Hacer

Salta, y aparecerá la red.
 
La primera vez que leí esta frase en ese libro maravilloso que es El Camino del Artista, de Julia Cameron, me quedé impactada.
 
De es hace más de 20 años. Recordé todas las veces que había saltado por aquel acantilado imaginario, todas las veces que había corrido riesgos, siguiendo a mi corazón, sin saber muy bien lo que me esperaba al final de la caída… y la red había aparecido.
 
Unos años antes había decidido arriesgarme a hacer un master de escritura en Inglaterra, a pesar de que el inglés no es mi idioma materno, y se dieron las circunstancias que me permitieron hacerlo.
 
Después decidí quedarme a vivir en España cuando aún no tenía el permiso de residencia y estaba lejos de conseguirlo, y las circunstancias se dieron para que lo pudiera conseguir fácilmente.
 
Y así un larguísimo etcétera que se ha hecho aún más largo en estos veintitantos años desde entonces.
 

Con el tiempo, saltar se ha hecho mucho más fácil.

 
Lo que he comprobado, una y otra vez, es que es mucho más fácil saltar sin ver la red cuando confías, cuando SABES, que no vas sola en esa caída libre.
 
  • Cuando SABES que, pase lo que pase, tu éxito está garantizado.
  • Cuando SABES que tu corazón te está guiando por el sendero correcto.
  • Cuando SABES que no eres únicamente tu yo humano, la parte de ti que siente y piensa, que duda, que se mueve, que ríe y que llora y que a veces tiene miedo, la parte de ti que está limitada por tu cuerpo físico y por tus 5 sentidos.
 
Cuando SABES que eres mucho más que eso.
 

Seres multidimensionales 

 
Somos seres multidimensionales, y así como tenemos una parte humana, también tenemos una parte divina.
 
Esa parte divina nuestra no conoce los límites de nuestro cuerpo ni de las leyes físicas de este planeta donde vivimos, ni tampoco los límites del tiempo y el espacio.
 
Esa parte divina nuestra no conoce el miedo, ni la escasez, ni la duda.
 
Con ella es fácil saltar al vacío.
 
Con ella SABES que la red está allí, aunque no la veas. Con ella es fácil dejar de luchar, dejar de hacer y hacer constantemente, y permitirte SER.
 

Ser y Hacer

Nuestra divinidad vive en el Ser. Nuestro yo humano vive en el Hacer
 
Ambos son estados energéticos, y ambos son importantes para llevar una vida plena.
 
Cuando pasamos tiempo en el Ser, nos resulta más sencillo seguir a nuestra propia guía interior, a nuestra propia divinidad, que muchas veces nos impulsa, precisamente, a saltar al vacío de lo desconocido
 
Porque sólo así podemos crecer
 
Sólo así podemos evolucionar.
 
Sólo así podemos llegar a crear nuestra propia experiencia en este plano. 
 
Hacer es importante, eso está claro. Sabemos que sin acción no hay resultados.
 
Pero vivimos en una sociedad que le da demasiada importancia al hacer y muy poca al ser. No es de extrañar que vivamos tan desconectados de nosotros mismos, tan estresados, sintiendo que hagamos lo que hagamos nunca es suficiente, que no llegamos, que nunca llegaremos.
 
Ese es el resultado de dar tan poco espacio al SER en nuestras vidas.
 
Qué es el trabajo energético

Una forma de integrar el Ser es integrar tu divinidad

Lo que he aprendido en los últimos meses, a través de mi experiencia personal y de la comunicación con mis guías, es que una forma sencilla de integrar el Ser es aprender a conectar con nuestra propia Divinidad.

Nuestra parte divina vive de forma natural en el Ser, ese es su territorio, esa es su verdadera naturaleza. 

Cuando conectamos con nuestro yo divino, comenzamos a sentirnos mucho más cómodos en el Ser. Nos resulta sencillo parar y detenernos. Confiamos en que hacemos lo suficiente y en que tenemos lo suficiente, sencillamente porque SOMOS suficiente. Y ese SER se refleja en todo lo que hacemos y en las circunstancias que atraemos a nuestra vida.

Conectar con nuestra Divinidad es un «trabajo» que requiere constancia, porque se trata de ir construyendo o más bien descubriendo una nueva identidad día tras día, minuto a minuto. 

Un ejercicio

Si quieres aprender a conectar con tu Divinidad, empieza con este sencillo ejercicio:

Siéntate cómodamente y cierra los ojos. Respira profundamente hasta centrar tu energía, y luego llévate las manos al corazón y repite, en voz alta si puedes:

Soy un ser ilimitado.

Repítelo varias veces, manteniendo la respiración profunda y pausada, hasta que sientas un cambio en tu energía.

Te invito a que escribas sobre tu experiencia con este ejercicio, y si lo deseas, a repetirlo varias veces al día.

Verás un gran cambio en tu energía.

Te invito a mi programa Divine You

Si quieres continuar en este camino, mi programa Divine You es para ti.

Se trata de un programa de 3 semanas para enseñarte paso a paso a conectar con tu yo divino, con el fin de que puedas tomar acción desde el Ser y vivir una vida extraordinaria. 

Hemos abierto ya las puertas a la edición de verano, y me encantaría darte la bienvenida si esto resuena contigo.

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