El lado oscuro del blogging, parte I

el blogging también tiene su lado oscuro

Abres tu blog con toda la ilusión del mundo y comienzas a publicar artículos que has escrito con mucho esmero. Después de un trabajo de difusión poco a poco llegan los lectores y con ellos los primeros comentarios. A la larga, la gente comienza a compartir tus textos, te sientes cada vez más cómodo publicando, y de repente te das cuenta de que tienes un número interesante de seguidores que quieren más y más.

el blogging también tiene su lado oscuro

Y tú quieres dárselo, claro.

Te pones como meta publicar dos, tres veces a la semana; no, mejor todos los días. Cada post tiene que ser mejor que el anterior. Tienes que hacer crecer tu blog, no puedes defraudar a esos lectores que tanto te ha costado conseguir. Y además están las redes sociales, debes estar presente, participar en las conversaciones, que se te vea. Y no olvides responder (sin cobrar) todas esas consultas que te llegan por email, y que cada vez te quitan más tiempo.  A fin de cuentas te has convertido en un blogger conocido, tienes una responsabilidad con tu audiencia, ¿no?

Y así y sin darte cuenta poco a poco vas entrando en una espiral peligrosa, aunque todavía no sabes que lo es:

  • Siempre estás pensando en tu blog
  • Dejas de hacer otras cosas importantes para ti porque cada vez le dedicas más tiempo
  • Cuando no estás escribiendo posts o difundiéndolos en las redes sociales, te invade una sensación de angustia, como si estuvieses perdiendo el tiempo en lugar de hacer subir tus estadísticas
  • Sientes que no llegas, que no llegas, que no llegas

¿Y los ingresos? Ya vendrán, piensas. Con el tiempo. Vas por muy buen camino, te dices: tu último post lo leyeron 100, 200, 300 personas (sí, hablando de estadísticas, te has vuelto un poco adicto a ellas).

Has llegado al lado oscuro.

De pronto te levantas un día y te sientes abducido por tu blog. En el fondo, muy en el fondo, empiezas a sentir resentimiento (aunque puede que pase un tiempo antes de que lo admitas). Tanto trabajo, tanto tiempo invertido, ¿y dónde están los resultados? Y sin embargo estás haciendo todo lo que has leído por ahí que se debe hacer: publicar con frecuencia, escribir posts excelentes, estar presente en las redes sociales, invitar a la acción… y un largo etcétera.

“¿Más o menos cuándo es que empiezan a llegar los ingresos?”, te preguntas.

La respuesta es: probablemente nunca, si sigues haciendo lo mismo.

Es lo que tiene el lado oscuro del blogging.

 ¿Y cómo salgo de aquí?

Primero veamos cómo llegaste. Aterrizar en el lado oscuro del blogging es la consecuencia de comenzar a bloguear sin tener un objetivo claro. Es decir, sin una estrategia.

La primera pregunta que debes hacerte es: ¿qué quieres conseguir con tu blog?

  • ¿Quieres conseguir más clientes?
  • ¿Quieres un mejor posicionamiento?
  • ¿Quieres vender tus productos?
  • ¿Quieres difundir tu mensaje?

Probablemente quieras todo lo anterior, pero, para empezar, es necesario establecer prioridades.

El siguiente paso es ver tu blog como lo que es: un instrumento, no un fin.

En un negocio online, un blog es sólo un instrumento que te permite darte a conocer y llegar a tu público objetivo. Nada más. (Y nada menos).

¿Estoy diciendo que tener un blog no es importante?

No. Un blog es una gran herramienta que puede ayudarte muchísimo en tu negocio online. Pero es sólo una herramienta. Si basas todo tu negocio en producir contenido gratis (los posts de tu blog) y no vendes, adivina lo que va a pasar.

Pues eso: nada.

En resumen: si lo que quieres es ser “famoso”, sigue haciendo lo mismo que has estado haciendo hasta ahora. Pero, si lo que quieres es un negocio online próspero y con bases sólidas, vas a tener que cambiar el chip.

“Pero tengo que darme a conocer antes de ofrecer mis productos”.

Sí… y no.

Probablemente venderás más cuando te conozca más gente, pero eso no quiere decir que no puedas empezar a ofrecer tus productos o servicios ahora mismo.

Un error muy común es perder demasiado tiempo “armando” el blog, conquistando una audiencia, entregando contenido gratuito, y esperar a que todo esté “perfecto” para comenzar a vender. La realidad es que esa perfección no llega jamás, porque un blog (como casi todo en la vida) siempre se puede mejorar. ¿Dónde está el límite entonces? 

El consejo que siempre doy a mis clientes es comenzar donde están ahora, con los recursos que tienen ahora. ¿Que tienes sólo 20 suscriptores? Pues ofréceles tus servicios a esos 20. Lo peor que puede pasar es que ninguno de ellos te contrate, pero ¿cómo vas a saberlo si no lo ofreces primero?

¿Sientes que estás en el lado oscuro del blogging? ¿Qué vas a intentar para pasarte de nuevo al otro lado? 

¡Deja tu comentario y cuéntanos!

 Lee aquí la segunda parte >>

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