De mediocres y genios

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Eres un genio, y el mundo necesita espera disfruta demanda ama aprecia tu contribución.
Photo by mrsdkrebs

Ayer leí este post de Deborah Marín, y me quedó un sabor raro en la boca. Cito:

Un día hablando con mi terapeuta. Quizás sobre la autoexigencia, no sé, no recuerdo bien a qué venía.

Me dijo que yo no era especial. Que solo hay unos pocos genios, gente especialmente dotada, y que yo claramente no era uno de ellos. Que era mediocre igual que la inmensa mayoría de la especie humana. Ni más ni menos.

No me lo dijo con desprecio, evidentemente. Esto te lo dicen por ahí y te cabreas pero en terapia es lo que hay. Sienta bien.

Yo medio muda por un rato, como siempre que algo me hace click. Evidentemente no pensaba que fuera una genia –no vivo en una realidad paralela-, pero al decírmelo así, de golpe, fue como… claro. Claro. Joder, claro.

La pregunta fue entonces ¿por qué he vivido hasta hoy exigiéndome hacerlo todo a nivel genio y no me he permitido equivocarme y hacer las cosas regular si solo soy una persona mediocre como las demás?

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Si no he entendido mal, la tesis de la autora es que es mucho mejor intentar hacer las cosas bien pero sin tener grandes expectativas, porque, a fin de  cuentas, todos somos mediocres, y no debemos exigirnos tanto.

A mí personalmente la palabra mediocre no me ha gustado nunca. De hecho, me horroriza. Ser mediocre es conformarse con poco. Es salir del paso. Cumplir por cumplir. Y que un terapeuta te diga que eres mediocre me parece, bueno, bastante mediocre de su parte, la verdad. Es como las personas que no quieren que destaques para que no las dejes en evidencia. Porque en el fondo se sienten poca cosa.

Yo creo que todos somos brillantes en algo, y no es muy difícil adivinar en qué. ¿Qué te apasiona hacer? ¿Qué es aquello que hace que el tiempo se detenga cuando te dedicas a ello? Por ahí van los tiros 🙂

Otra cosa es que la respuesta a esas preguntas se salga de lo que la sociedad pueda considerar “relevante” o “prestigioso”, pero ese es otro tema. Estoy convencida de que hay algo en lo que destacas. Claro que, si eres una persona que nació para la danza, por ejemplo, y quieren medir tus aptitudes mediante una prueba de matemáticas, probablemente el resultado no reflejará lo talentosa que eres. Si tu pasión es la naturaleza, y estás encerrado en una oficina a la que no llega la luz natural haciendo un trabajo que no tiene nada que ver con quien tú eres, es muy posible que no seas el empleado más destacado. Y si llegas a serlo, será a costa de un gran esfuerzo, pero de esos esfuerzos que en lugar de llenarte te drenan.

Ser un genio no tiene nada, pero nada que ver con no equivocarse. De hecho, si estudias un poco la biografía de los genios, te darás cuenta de que antes de conseguir sus obras maestras lo intentaron sin éxito muchas, muchísimas veces. Desde DaVinci hasta Picasso, desde Tolstoi hasta Virginia Woolf, desde Graham Bell hasta James Watson. Da igual si eran  pintores, escritores o científicos. Lo mismo es cierto cuando hablamos de negocios. Muchos grandes visionarios quedaron en bancarrota varias veces antes de alcanzar el éxito. Los grandes escritores tienen obras menores. El error, el fracaso, es un ingrediente del éxito.  Nadie lo consigue a la primera. A menos que sea por un golpe de suerte.

Otra cosa muy distinta es el perfeccionismo, pero el perfeccionismo tampoco tiene nada que ver con la genialidad. Los genios lo son porque se permitieron equivocarse, y aprendieron de esos errores. El perfeccionismo nos paraliza, porque nos marca unos estándares inalcanzables. Pero la meta no es nunca la perfección. La meta es hacerlo siempre todo lo mejor de lo que tú eres capaz, y luego pasar a otra cosa.

Volviendo al post de Deborah, creo que es un texto muy valiente, pero desde mi punto de vista desacertado. Estoy de acuerdo en que la vida no es una carrera para demostrar lo que valemos, pero eso tampoco tiene nada que ver ni con ser mediocres ni con ser genios. Creo que el error está, muchas veces, en las comparaciones. No se trata de hacer las cosas mejor que los demás, sino lo mejor que tú lo puedas hacer. Y la siguiente vez intentar hacerlo incluso mejor. No por competir, no por ganar la carrera, sino por respeto a ti mismo y a tu contribución al mundo.

¿Qué opinas? Me encantaría conocer tu punto de vista. Deja tu comentario acá abajo, y compartamos opiniones 🙂

No estoy para nada de acuerdo con este post. Según la autora, la mayoría de las personas somos mediocres y sólo unos…

Posted by Vivian Watson on Martes, 7 de abril de 2015

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